relación del nuevo gobierno de México con la filantropía

Por: Emilio Guerra – Expok News

La relación del nuevo gobierno con la filantropía… ¿cuál será?

“Es preciso considerar el pasado con respeto
y el presente con desconfianza
si se pretende asegurar el porvenir”.
Joseph Joubert

Aun cuando estamos en un periodo de “luna de miel” por los resultados electorales pasados donde todo pintará muy bien, hay que tener mucha prudencia respecto a la relación que se establezca con el nuevo gobierno y la sociedad civil organizada. Solo el tiempo dirá las cualidades de esa convivencia.

 

Uno de los preclaros simpatizantes de López Obrador, Mauricio Merino, integrante de la Red Por la Transparencia y Rendición de Cuentas, fue entrevistado en la sección “Tragaluz” de Milenio Televisión, conversación que fue publicada el 1 de julio en la edición impresa del citado diario. Fernando del Collado le cuestiona: “¿El presidencialismo filantrópico está de vuelta?”, Merino responde: “Tampoco será un ogro si está aludiendo a (Octavio) Paz, porque el ogro ya no existe. No puede existir”.

Si el ogro filantrópico paciano que era el estado benefactor que repartía prebendas para corporatizar cualquier movimiento ajeno al gobierno y desalentar la participación ciudadana, ya no existe como lo afirma Mauricio Merino, la verdad es que López Obrador como Dr. Frankenstein puede resucitarlo en cualquier momento pues su postura respecto al bienestar social emula al periodo del todopoderoso Partido Revolucionario Institucional, en particular al periodo de Luis Echeverría en los setenta, cuando se consolidó el estado concentrador de empresas paraestatales que llegó a sumar más de mil, incluyendo fábricas de bicicletas y plásticos y fue generoso con aquellos que le adulaban.

Al menos hay tres grandes hechos que fundamentan las posibilidades de resucitar al monstro, a saber:

López Obrador en diversos foros siendo jefe de gobierno en el Distrito Federal expresó su extrañamiento sobre el quehacer de la sociedad civil. Sugiere que ésta no debería existir porque el bienestar social es solo responsabilidad del estado. Aquellas organizaciones civiles no podrían participar en tópicos como desarrollo social, derechos humanos o gobernanza; en cambio, serían bienvenidas en otros terrenos “menos peligrosos” y que no cuestionen las relaciones de poder.

Al respecto, hoy muchos comentaristas en diversos medios de comunicación adoptan una actitud de distancia con la sociedad civil aduciendo con justa razón que a los integrantes de sus organizaciones nadie los eligió y por tanto no tienen representatividad, por tanto, que no pueden abanderar causas sociales en litigio social erigiéndose como autoridad. Ese enfoque es cierto, pero la labor de la sociedad civil va mucho más allá de ese argumento. En realidad, su contribución es impulsar la observancia y ejercicio de derechos: que el marco legal se respete y los gobernantes asuman un papel de mandatarios, es decir, de ejecutores de las disposiciones, no que hagan su voluntad. Por ello asumen un papel de “defensor del pueblo” en las materias que dominan y en las que se han especializado por lustros. En todos los países desarrollados ese es el papel que juegan las OSC y por tanto, contribuyen a la gobernanza.

El futuro presidente en su desempeño como jefe de gobierno emprendió programas de profundo asistencialismo ofreciendo pensiones a “sus viejecitos”, con lo cual inició la creación de una base social que beneficiándose de recursos públicos le brindan su simpatía y el 1 de julio, grandes sectores refrendaron su voto. Hoy el que será el primer mandatario a partir del 1° de diciembre ha anunciado becas para los jóvenes “ninis” y aumentar el monto de la pensión al adulto mayor llevando este beneficio a todo adulto mayor en el país. Ha anunciado recortes presupuestales y disminución de sueldos para obtener recursos para sus programas sociales erigiendo una sensación de efecto Robín Hood, le quito al rico para darle al pobre. Ya sabe el lector uno de sus lemas “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”.

Por otra parte, recordarán los lectores que la macro marcha ciudadana contra la inseguridad fue minimizada e incluso calificada de reunión de puros pirrurris y fifís. Muchos de sus colaboradores, personas que defendieron aquellas pifias de López Obrador respecto a la participación ciudadana, mañana estarán en el Senado y en el mismo gobierno federal fortalecidos por los advenedizos y oportunistas colegas que se suman al proyecto morenista.

En 2018, en plena campaña López Obrador expresó su celebérrima desconfianza a “todo aquello que se dice sociedad civil independiente” por considerar que responde a intereses y a pesar de que tuvo oportunidad de recular, no lo ha hecho. Este punto no ha sido hasta la publicación de esta reflexión abordado por él o su equipo. Tampoco ha sido preciso en señalar cómo su gobierno se relacionará con la sociedad civil organizada que le tiene franca desconfianza y no simpatiza con Morena o políticas asistencialistas.

Al respecto está pendiente mejorar el marco legal para las organizaciones filantrópicas, resolver la “certificación” de organizaciones de la sociedad civil que gozan del régimen de donataria autorizada y que puede representar una amenaza para su desarrollo; promover el crecimiento de la filantropía organizada a través, por ejemplo, de impulsar un número mayor de fundaciones empresariales, entidades donantes y organizaciones que ofrecen servicios a poblaciones que ni los gobiernos ni la actividad empresarial logran abarcar. Persisten dos grandes posibilidades: o un franco apoyo al desarrollo del sector social (lo que es más difícil) o bien una mayor regulación por la desconfianza que la sociedad civil puede generar a la nueva administración.

Las prácticas del corporativismo priista de los setentas, en las que políticamente López Obrador se formó, pudiera ser uno de los elementos que contribuyan a que el ogro filantrópico, como nigromante, regrese en pleno siglo XXI pero extremadamente fortalecido, autoritario y dispuesto a ayudar solo a quienes le adulen y le alaguen. Aunque son tiempos de sumar, hay que actuar con desconfianza para asegurar el porvenir.

Desde el Consejo Directivo

“Grandes esfuerzos han realizado algunas fundaciones empresariales en las últimas semanas”, dijo el presidente del Directorio. Señaló a sus colegas realizar una rápida revisión. Él citó el caso de la Fundación Banorte celebró reunión de evaluación de su programa de Educadoras Comunitarias, que en alianza con Save The Children se está convirtiendo en un modelo a replicar por otras empresas. También remembró que la Fundación Gigante entregó viviendas a familias afectadas por sismos en Puebla

La secretaria del Consejo Directivo abordó el tema de la Fundación Grupo México publicó en distintos periódicos un desplegado informativo sobre los recursos que movilizó para colaborar en las necesidades sociales de vivienda generadas por ese fenómeno geológico. También señaló que la Fundación del Empresariado en México (Fundemex) recién ha publicado su informe de actividades 2017 que puede ser consultado y descargado por los interesados. Recordó que Fundemex es la fundación del Consejo Coordinador Empresarial y tiene como mandato apoyar proyectos de generación de riqueza para contrarrestar la pobreza.

El tesorero de la organización señaló que la Fundación Coca Cola celebró el Día del Árbol. Atender la flora es fundamental para captar agua y el programa es acorde con el core business de la refresquera. Compartió que Fomento Cultural Kaluz, A. C. apoya la exhibición de Tesoros de la Hispanic Society of America en el palacio de Bellas Artes de CDMX, nuestra que estará abierta hasta el 23 de septiembre.

El director comentó que la Fundación Azteca requerirá de una persona que la dirija toda vez que Esteban Moctezuma Barragán presentó su renuncia. Desde su nacimiento, esta fundación desarrolló con gran éxito uno de los canales de movilización de donaciones que se ha vuelto muy importante a través de Movimiento Azteca que mes con mes apoya una causa social. Asimismo, Esteban Moctezuma y su equipo fueron responsables de la activación de miles y miles de voluntarios que apoyan anualmente la campaña

“Limpiemos Nuestro México”, sin duda una de las actividades que movilizan más voluntarios en una jornada. El director también compartió que en la semana pasada se llevó a cabo una reunión de trabajo de la Fundación del Empresariado Tabasqueño y Jorge Villalobos G., Presidente Ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía, para analizar actividades que conjuntamente pueden realizar en el estado.

Fuente: ExpokNews